6 de juny del 2015
5 de juny del 2015
2 de juny del 2015
27 de maig del 2015
25 de maig del 2015
12 de maig del 2015
10 de maig del 2015
9 de maig del 2015
The lady of Shalott
...
Por la orilla, cubiertas por los sauces,
se deslizan las pesadas barcazas
tiradas por lentos caballos; e ignorada
navega la chalupa con revoltosa vela de seda
rasurando las aguas hacia Camelot:
pero, ¿Quién la ha visto agitando su mano?
¿O asomada en el marco de la ventana?
¿Acaso es conocida en todo el reino
la Dama de Shallot?
Sólo los segadores, segando temprano
entre la espesura de cebada,
escuchan un canto que resuena vivamente
desde el río transparente que serpea,
hacia las torres de Camelot:
Y a la luz de la luna, el cansado segador,
apilando los fajos en aireadas mesetas,
al escucharla, murmura: “Es el hada
Dama de Shallot.
...
(Tennyson)
(John William Waterhouse)
Tosca i Donna Leon
"L'Scarpia es va girar de perfil al públic i en Brunetti va veure com s'escampava la sang a raig des d'un petit tub que tenia a la mà, després es va girar cap a la Tosca i la va agafar. Ella, amb la cara embotornada d'ira, li va dir cridant que ja havia rebut el petó de la Tosca i que era una dona qui l'havia matat. "Mira'm, sóc la Tosca!", va cridar a la cara de l'home moribund, i en Brunetti va sentir l'horror d'aquell acte alhora que es meravellava que cap dona del públic s'aixequés per aplaudir-la.
Llavors, li va prendre el salconduit de la mà morta, va posar una espelma al costat del cos, va llançar-li el crucifix sobre el pit i, mentre la música imitava el defalliment d'Scarpia, ella sortia esperitada a salvar el seu amant."
4 de maig del 2015
29 d’abril del 2015
El mar i la Vieja sirena
Ahram prefiere quedarse en la terraza frente al mar, de un gris plateado a su llegada y ahora de un azul intenso, animado por ondulaciones que a veces se encrespan en un latigazo de espuma. El mar... En un impulso, el hombre se calza sus sandalias, baja al patio y sale al jardín por un postigo. Sus pisadas sobre la grava hacen volver la mirada a la esclava, que ahora juega a las tabas con Malki, enfadado cuando no gana.
Sólo ante el mar se calma; la playa matutina es su refugio. Se entrega al arrullo de las espumas quebrándose en la orilla, a la quieta infinitud azul y verde, al horizonte blanquecino, a la contemplación de Yazila y Malki, dos gráciles terracotas jugando con la hipopótama de madera en un templo de arena.
Como otras veces, buscaba el rumor de las olas, el olor del mar, la caricia suave y rasposa de la arena para sosegarse.
Acababa de salir el sol, todavía muy bajo frente a ella, y la colosal columna del faro era una vertical pincelada de sombra, color de luna nueva, mientras en su cima todavía humeaba densamente la hoguera recién apagada. Al fondo, el cielo iba tomando todas las tonalidades de la aurora.
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