17 d’agost del 2014
15 d’agost del 2014
Coral Geriona
Ahir vam poder escoltar Geriona, un grup coral de gent molt jove de Girona que es van donar a conèixer al programa televisiu de TV3 Oh Happy day. No van ser els guanyadors del concurs però van quedar finalistes. El concert va durar sobre una hora i ens van oferir una gran varietat de cançons: des de Beyoncé, passant per Lluís Llach, Aretha Franklin i d'altres cantants del moment. Unes veus magnífiques!
14 d’agost del 2014
En ti estás todo, mar...
¡qué sin ti estás, qué solo,
qué lejos, siempre, de ti mismo!
Abierto en mil heridas, cada instante,
cual mi frente,
tus olas van, como mis pensamientos,
y vienen, van y vienen,
besándose, apartándose,
con un eterno conocerse,
mar, y desconocerse.
Eres tú, y no lo sabes,
tu corazón te late y no lo sientes...
¡Qué plenitud de soledad, mar solo!
(Juan Ramon Jiménez)
"Sabiéndose mortal por su propia voluntad, sólo le entristece la idea de perder el sentirse viva, de que se apaguen las hogueras de su cuerpo y se hielen sus ríos interiores. Se resiste a creer que Ahram sea capaz de alejarla para siempre, con la muerte o la venta; le hace daño pensarlo pues significaría que ella no supo darle todo lo que él le ha dado a ella. ¿Tan poco valdrían para Ahram los años en que se han amado, el amor que aún ella siente, más vivo en este dolor que nunca?"
El mar
"...la vida no se cansa de reflotarnos, viene otra ola y nos levanta, es misericordiosa, las penas dan realce a las delicias, éstas no lo serían sin aquéllas, [...] ¡qué hermosísima la mar, qué poderosa!, siempre agitada y siempre inalterable, ni se seca ni mengua ni se cambia, distinta de la tierra..."
(José Luis Sampedro)
"Fundirse en el mar, liberarse y, simplemente existir." J.L. Sampedro
Joan Vilatobà, un gran descobriment
Aquests dies a Madrid vam tenir l'oportunitat de veure l'exposició del català Joan Vilatobà al museu del Romanticisme, un fotògraf de principis de segle XX, que després de viatjar per Europa i aprendre tècniques noves de fotografía, com el bromoli, la goma bicromatada i el carbó transportat, va tornar al seu Sabadell natal i es va dedicar a la fotografía de manera professional. No cal dir que per guanyar-se la vida es va haver de dedicar a fer retrats de casaments, batejos o comunions, fins i tot va fer un retrat a Alfons XIII, però el seu era la fotografía artística, molt relacionada amb la pintura d'aquell moment.
A partir de l'any 30, però, va abandonar del tot la fotografía i es va dedicar a la docència.
Em van impressionar les seves fotografies, sobretot els retrats que fa a homes i sobretot dones. Transmeten mil emocions, influenciat per la pintura de l'època. A part també va fer fotografía de paisatge, al·legories i nus. I amb les noves tècniques apreses, algunes de les seves fotografíes semblen pintats a carbó.
En aquesta pàgina que enllaço de TV3 hi podreu trobar una galeria de fotografíes
Una de les fotografíes que em va agradar més és aquesta que adjunto: En quin punt del cel et trobaré
A partir de l'any 30, però, va abandonar del tot la fotografía i es va dedicar a la docència.
Em van impressionar les seves fotografies, sobretot els retrats que fa a homes i sobretot dones. Transmeten mil emocions, influenciat per la pintura de l'època. A part també va fer fotografía de paisatge, al·legories i nus. I amb les noves tècniques apreses, algunes de les seves fotografíes semblen pintats a carbó.
En aquesta pàgina que enllaço de TV3 hi podreu trobar una galeria de fotografíes
Una de les fotografíes que em va agradar més és aquesta que adjunto: En quin punt del cel et trobaré
9 de febrer del 2013
Elogio del caminar. David Le Breton
El caminar es una apertura al mundo. Restituye en el hombre el feliz sentimiento
de su existencia. Lo sumerge en una forma activa de meditación
que requiere una sensorialidad plena. A veces, uno vuelve de la caminata
transformado, más inclinado a disfrutar del tiempo que a someterse a la
urgencia que prevalece en nuestras existencias contemporáneas. Caminar es
vivir el cuerpo, provisional o indefinidamente. Recurrir al bosque, a las rutas
o a los senderos, no nos exime de nuestra responsabilidad, cada vez mayor,
con los desórdenes del mundo, pero nos permite recobrar el aliento, aguzar
los sentidos, renovar la curiosidad. El caminar es a menudo un rodeo para
reencontrarse con uno mismo.
6 de febrer del 2013
24 de gener del 2013
21 de gener del 2013
Jaime Gil de Biedma. Retrat d'un poeta. TVE
http://www.rtve.es/alacarta/videos/imprescindibles/imprescindibles-gil-biedma/885422/
El seu poema preferit:
Idilio en el café
Ahora me pregunto si es que toda la vida
hemos estado aquí. Pongo, ahora mismo,
la mano ante los ojos -qué latido
de la sangre en los párpados- y el vello
inmenso se confunde, silencioso,
a la mirada. Pesan las pestañas.
No sé bien de qué hablo. ¿Quiénes son,
rostros vagos nadando como en un agua pálida,
éstos aquí sentados, con nosotros vivientes?
La tarde nos empuja a ciertos bares
o entre cansados hombres en pijama.
Ven. Salgamos fuera. La noche. Queda espacio
arriba, más arriba, mucho más que las luces
que iluminan a ráfagas tus ojos agrandados.
Queda también silencio entre nosotros,
silencio
y este beso igual que un largo túnel.
Ahora me pregunto si es que toda la vida
hemos estado aquí. Pongo, ahora mismo,
la mano ante los ojos -qué latido
de la sangre en los párpados- y el vello
inmenso se confunde, silencioso,
a la mirada. Pesan las pestañas.
No sé bien de qué hablo. ¿Quiénes son,
rostros vagos nadando como en un agua pálida,
éstos aquí sentados, con nosotros vivientes?
La tarde nos empuja a ciertos bares
o entre cansados hombres en pijama.
Ven. Salgamos fuera. La noche. Queda espacio
arriba, más arriba, mucho más que las luces
que iluminan a ráfagas tus ojos agrandados.
Queda también silencio entre nosotros,
silencio
y este beso igual que un largo túnel.
Jaime Gil de Biedma
El seu poema preferit:
RIBERA DE LOS ALISOS
Los pinos son más
viejos.
Sendero
abajo,
sucias de arena y rozaduras
igual que mis rodillas cuando
niño,
asoman las
raíces.
Y allá en el fondo el río entre
los álamos
completa como siempre este
paisaje
que yo quiero en el mundo,
mientras que me devuelve su
recuerdo
entre los más primeros de mi
vida.
Un pequeño rincón en el mapa de
España
que me sé de memoria, porque fue
mi reino.
Podría imaginar
que no ha pasado el tiempo,
lo mismo que a seis años, a esa
edad
en que el dormir descansa
verdaderamente,
con los ojos cerrados
y despierto en la cama, las
mañanas de invierno,
imaginaba un día del verano
anterior.
Con el olor
profundo de los
pinos.
Pero están estos cambios apenas
perceptibles,
en las raíces, o en el sendero
mismo,
que me fuerzan a veces a deshacer
lo andado.
Están estos recuerdos, que sirven
nada más
para morir
conmigo.
Por lo menos la vida en el
colegio
era un indicio de lo que es la
vida.
Y sin embargo, son estas imágenes
– una noche a caballo, el
nacimiento
terriblemente impuro de la luna,
o la visión del río apareciéndose
hace ya muchos años, en un mes de
septiembre,
la exaltación y el miedo de estar
solo
cuando va a atardecer -,
antes que otras ningunas,
las que vuelven y tienen un
sentido
que no sé bien cuál
es.
La intensidad
de un fogonazo, puede que
solamente,
y también una antigua inclinación
humana
por confundir belleza y
significación.
Imágenes hermosas de una historia
que no es toda la
historia.
Demasiado me acuerdo de los meses
de octubre,
de las vueltas a casa ya de
noche, cantando,
con el viento de otoño
cortándonos los labios,
y la excitación en el salón de
arriba
junto al fuego encendido, cuando eran
familiares
el ritmo de la casa y el de las
estaciones,
la dulzura de un orden
artificioso y rústico,
como los personajes
en el papel de la
pared.
Sueño de los mayores, todo
aquello.
Sueño de su nostalgia de otra
vida más noble,
de otra edad exaltándoles
hacia una eternidad de grandes
fincas,
más allá de su miedo a morir
ellos solos.
Así fui, desde niño, acostumbrado
al ejercicio de la irrealidad,
y todavía, en la melancolía
que de entonces me queda,
hay rencor de conciencia
engañada,
resentimiento demasiado vivo
que ni el silencio y la soledad
lo calman,
aunque acaso también algo más
hondo
traigan al
corazón.
Como el latido
de los pinares, al pararse el
viento,
que se preparan para
oscurecer.
Algo que ya no es casi
sentimiento,
una disposición de afinidad
profunda
con la naturaleza y con los
hombres,
que hasta la idea de morir parece
bella y tranquila. Igual que este
lugar.
11 de gener del 2013
4 de gener del 2013
Pareu tots els rellotges
Pareu tot
els rellotges, desconnecteu tots els telèfons,
doneu al
gos, perquè no bordi, l’os més suculent,
silencieu
els pianos, i amb timbals amortits
emporteu-vos
el fèretre, i que entrin els amics.
Que els
avions gemeguin fent cercles dalt del cel
escrivint-hi
el missatge: el meu amic ha mort;
poseu
senyals de dol al coll blanc dels coloms,
i que els
guardes es posin els guants negres de cotó.
Per mi,
ell era el nord, el sud, l’est i l’oest,
el
treball setmanal i el descans de diumenge,
migdia i
mitjanit, paraules i cançons.
Jo em
creia que l’amor podia durar sempre: anava errat.
No vull
estrelles, ara; feu-me negra la nit,
enretireu
la lluna, desarboleu el sol,
buideu el
mar, desforesteu els boscos,
perquè ja
res pot dur-me res de bo.
H.W. AUDEN
Traduït de l'anglès per Salvador Oliva
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