4 d’octubre de 2017

L'autèntica llibertat

La convivència fa referència a l'acció de conviure, i això vol dir compartir constantment amb les altres persones que pensen diferent de tu, que són diferents a tu.  Aquesta coexistència ha de ser pacífica, harmoniosa i serena.

En aquests dies, vivim d'una manera important això, i ho podem posar en pràctica dins de la mateixa família, amb els amics, a la feina, al carrer, arreu. No tothom veu ni viu les coses de la mateixa manera.

A vegades pot ser que el nostre interlocutor vulgui imposar el seu criteri. Tot és vàlid, tot és opinable; escoltar, parlar si ens deixa, explicar el nostre punt de vista, però mai de manera malcarada ni grollera.

Hem de tenir preparació i criteri, perquè la verdadera i autèntica llibertat consisteix a ser amos de nosaltres mateixos.

Isabel Álvarez, publicat a La Vanguardia


30 de setembre de 2017

El otoño se acerca...

El otoño se acerca

El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.

Y lo perdimos para siempre.


(Ángel González)





Passejant amb la tardor











27 de setembre de 2017

El hombre en busca de sentido, V. Frankl

Los que estuvimos en campos de concentración recordamos a los hombres que iban de barracón en barracón consolando a los demás, dándoles el último trozo de pan que les quedaba. Puede que fueran pocos en número, pero ofrecían pruebas suficientes de que al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas —la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias— para decidir su propio camino.
Y allí, siempre había ocasiones para elegir. A diario, a todas horas, se ofrecía la oportunidad de tomar una decisión, decisión que determinaba si uno se sometería o no a las fuerzas que amenazaban con arrebatarle su yo más íntimo, la libertad interna; que determinaban si uno iba o no iba a ser el juguete de las circunstancias, renunciando a la libertad y a la dignidad, para dejarse moldear hasta convertirse en un recluso típico.




Cuando todo se ha perdido

Mientras marchábamos a trompicones durante kilómetros, resbalando en el hielo y apoyándonos continuamente el uno en el otro, no dijimos palabra, pero ambos lo sabíamos: cada uno pensaba en su mujer. De vez en cuando yo levantaba la vista al cielo y veía diluirse las estrellas al primer albor rosáceo de la mañana que comenzaba a mostrarse tras una oscura franja de nubes. Pero mi mente se aferraba a la imagen de mi mujer, a quien vislumbraba con extraña precisión. La oía contestarme, la veía sonriéndome con su mirada franca y cordial. Real o no, su mirada era más luminosa que el sol del amanecer. Un pensamiento me petrificó: por primera vez en mi vida comprendí la verdad vertida en las canciones de tantos poetas y proclamada en la sabiduría definitiva de tantos pensadores. La verdad de que el amor es la meta última y más alta a que puede aspirar el hombre. Fue entonces cuando aprehendí el significado del mayor de los secretos que la poesía, el pensamiento y el credo humanos intentan comunicar: la salvación del hombre está en el amor y a través del amor. Comprendí cómo el hombre, desposeído de todo en este mundo, todavía puede conocer la felicidad —aunque sea sólo momentáneamente— si contempla al ser querido. Cuando el hombre se encuentra en una situación de total desolación, sin poder expresarse por medio de una acción positiva, cuando su único objetivo es limitarse a soportar los sufrimientos correctamente —con dignidad— ese hombre puede, en fin, realizarse en la amorosa contemplación de la imagen del ser querido. Por primera vez en mi vida podía comprender el significado de las palabras: "Los ángeles se pierden en la contemplación perpetua de la gloria infinita."

Delante de mí tropezó y se desplomó un hombre, cayendo sobre él los que le seguían. El guarda se precipitó hacia ellos y a todos alcanzó con su látigo. Este hecho distrajo mi mente de sus pensamientos unos pocos minutos, pero pronto mi alma encontró de nuevo el camino para regresar a su otro mundo y, olvidándome de la existencia del prisionero, continué la conversación con mi amada: yo le hacía preguntas y ella contestaba; a su vez ella me interrogaba y yo respondía.

29 d’agost de 2017

O Fado nasceu um dia, quando o vento mal bulia...

Lisboa, una ciutat de contrastos







I és que Lisboa és així: contrastos i més contrastos invadeixen la mateixa ciutat tot i que sembla que hi hagi unes quantes Lisboes i totes elles diferents. Barrio alto, Alfama, el centre històric, els carreronets dels bars dels fados, Belém, el Parc de les Nacions, tots ells distints i diferenciats. M'esperava trobar l'encant de la ciutat decadent,  la ciutat d'Amália Rodrigues, la ciutat de les novel·les Sostiene Pereira i la de Tren nocturno a Lisboa. No l'he trobat, enlloc. Bé, potser sí: al Panteó on hi estan enterrats els grans i coneguts de Portugal, entre ells la cantant Amália Rodrigues. Em va corprendre entrar i estar sota la gran cúpula blanca i escoltar els fados d'aquesta gran intèrpret. Impressionant!

I la part més diferent de Lisboa va ser dins del barri de Belém anar al mercat LX Factory, semblant a Candem, Londres, tot i que és molt més petit. Allí, diversitat de gent, diversitat d'art, amb un aire molt més acollidor, pintures artístiques als carrers i art contemporani també al carrer.



13 d’agost de 2017

Retrobant poesies mig oblidades

 Nunca,
de esta gran tarde
en que tú y yo nos hemos comprendido,
            olvidaré la sílaba precisa
                        con que encendí tus manos.

Nunca,
    ni tu caricia.

[...]

Me miraste de unos ojos tan hermosos
       detrás de aquella tarde
                detrás de aquella luz que se ponía.

Me tuve que quedar
    escondido en las tejas de alguna primavera,
                para que no sintieras
                         la altura de mi amor,
                de mi presencia.


(J. Ramón Corpas Mauleón, Estella 1952)